MOMENTO HISTORICO (1a. parte): EL CUARTO PODER VS. TRUMP - INCIDE
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22 Ene MOMENTO HISTORICO (1a. parte): EL CUARTO PODER VS. TRUMP

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A lo largo de la historia, ha habido muchos imperios. Han surgido y tenido su momento de grandeza, expandiéndose a costa de apoderarse de territorios de los pueblos vecinos, para luego después reducirse o incluso desaparecer. Uno de ellos fue el Imperio Romano –la primer superpotencia de la historia- que no pudo evitar seguir ese camino: nacer, crecer, consolidarse, para después decaer y terminar desapareciendo. Este es un caso que sigue fascinando a los historiadores.

Muchas circunstancias se mencionan como posibles causantes de ello, pero la verdad es que llegó a tener tal grado de bienestar y seguridad, que ante una forma de vida tan cómoda, ante tanta molicie, ante tanta corrupción moral, con el correr del tiempo las nuevas generaciones fueron perdiendo aquel espíritu que los hizo grandes. A esto hay que añadir las constantes luchas por el poder y la corrupción en las altas esferas del gobierno.

Roma, que en su momento llegó a tener el ejército más poderoso y mejor organizado, no cayó porque los ejércitos enemigos se hubieran vuelto todavía más poderosos, sino porque el imperio se fue desmoronando desde adentro.

Y como mucho se dice por ahí, que “la historia se repite”, con el correr de los siglos surgió una nueva superpotencia, con muchos paralelismos con el Imperio Romano: los Estados Unidos, que nació, creció, se convirtió en el país más próspero y poderoso sobre la faz de la tierra, y que ahora enfrenta el inicio de su decadencia. Su ejército sigue siendo el más poderoso que haya existido jamás. Ningún enemigo externo puede derrotarlo. Pero el país se está desmoronando por dentro.

Es característico de la naturaleza humana, cuando se pierden los valores morales, el nunca estar conformes con lo que se tiene, y en cambio querer cada vez más y más. Nadie dice: ya tengo demasiado, ya no me den más. Y una buena parte de la población de ese país ha llegado al grado de caer en el libertinaje (aunque le llaman “libertad”). Consideran como justos derechos cosas que son moralmente inaceptables.

Y por supuesto, también están las pugnas por el poder. El año pasado, hubo elecciones presidenciales, que fueron las más controvertidas de su historia, porque si bien no es la primera vez que se habla de un fraude electoral (como en 1960), si es la primera vez que el candidato supuestamente derrotado (Donald Trump) luchó con todo para evitar que se consumara. Tal vez porque él no necesita de la política para vivir y por ello no le preocupa el costo político de hacer lo correcto. Es por ello que nosotros, los de esta generación, estamos siendo testigos de un momento histórico, que en el futuro será punto de referencia cuando se estudie la decadencia de los Estados Unidos.

Como ya lo he mencionado antes, la poderosa izquierda norteamericana tiene una agenda favorable al aborto, la ideología de género, la secularización de la vida pública, etc. que durante la administración Obama tuvieron un gran impulso, y se suponía que si ganaba Hillary Clinton en las elecciones del 2016, como todo hacía suponer, habría continuidad. Pero Donald Trump se les atravesó en el camino, cuando contra todo pronóstico, fue el candidato ganador.

No fue un presidente perfecto, pero hizo mucho bien, corrigiendo o al menos deteniendo, los desarreglos de la administración Obama. Incluso volvió a la Casa Blanca el “merry christmas” de la temporada navideña, en sustitución del secularizado “happy holidays”.

Pero los demócratas, en su aparentemente desesperado intento por recuperarse, han llegado a echar mano hasta del expresidente Barack Obama. ¿Cuándo se había visto antes que un expresidente interviniera en la competencia electoral? Y por supuesto, también contaron con la marcada parcialidad de los medios, falseando o distorsionando la información, llegando al extremo de censurar las cuentas de Facebook, Tweeter, Youtube e Instagram de Donald Trump.

En esto de manipular a la gente, los medios han hecho muy bien su tarea. La gran mayoría tiene una imagen muy negativa de Trump. Si hace algo mal o que consideran que está mal, lo critican. Y si lo que hace está bien, también lo critican, que porque lo hace “sólo por interés político”. Incluso han logrado que personas católicas estén en su contra –pese a que él es provida- y estén a favor del abortista radical Joe Biden.

Los medios también, durante todos estos años, han sido “picapleitos” en asuntos raciales, ya que una de las cosas de las que se acusa a Trump es la de ser racista. A pesar de que cada año se dan miles de incidentes entre policías y civiles, de diferentes razas en ambos lados, los medios solamente hacen escándalo en los casos específicos en que el policía es blanco y el civil negro, dejando siempre en claro el color de la piel en sus reportajes. Por cierto, el tan sonado caso de George Floyd fue olvidado totalmente por los medios –y por lo tanto, por el público- ya después de las elecciones. (continuará).

Carlos Martín Quintero Orcí

arqcquintero@yahoo.com

Puntos curriculares:

*Arquitecto con experiencia en todo tipo de proyectos.

*Colaborador de INCIDE desde el 2001.

*Historiador aficionado de la ciudad de Hermosillo.

*Escritor en diferentes medios acerca de diferentes temas.

*Fotógrafo del paisaje y de la construcción.

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