Resiliencia: La clave del nuevo liderazgo del siglo XXI - INCIDE
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15 May Resiliencia: La clave del nuevo liderazgo del siglo XXI

En la actualidad la humanidad se enfrenta a nuevos escenarios que amenazan su supervivencia y demandan soluciones innovadoras para resistir a los mismos. La rápida urbanización, el cambio climático, las crisis financieras y humanitarias, son entre otros, retos que afrontan permanentemente las sociedades contemporáneas.

Se estima que en los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han muerto debido a su alta vulnerabilidad (exposición y fragilidad) y poca resiliencia, frente a la ocurrencia de fenómenos naturales potencialmente peligrosos. Más de la mitad de victimas estuvieron asociadas con terremotos. El resto de las muertes a fenómenos de origen climático (inundaciones, huracanes y deslizamientos). En términos de la proporción de víctimas fatales, los tsunami superaron dieciséis veces a los terremotos. El número de desplazados por la ocurrencia de estos eventos rebasó la cifra de 4.000 millones de personas, entre afectadas, damnificadas y heridas. Los países de ingresos medios fueron los que tuvieron mayores repercusiones en términos económicos. Mientras tanto, el mayor impacto en relación con el número de muertos por cada 100.000 habitantes, lo tuvieron los países de ingresos más bajos (CRED-UNISDR, 2016).

Ante estos hechos, es evidente que el riesgo es una variable primordial, que puede impactar fuertemente y ser determinante para las sociedades actuales. En ese sentido, los planteamientos de Ulrico Beck son pertinentes, ya que definen como la existencia de una sociedad del riesgo, asociada a una nueva globalidad, aumenta de manera significativa las incertidumbres de lo que puede ocurrir. Beck afirma que “el riesgo puede encararse de tres maneras, con negación, indiferencia y cambio… el reto es la capacidad de decidir sobre las condiciéndonos de inseguridad que nosotros mismos hemos producido” (Banco Mundial 2012). Estas tres maneras distintas de encarar el riesgo, constituyen el desafío más grande de la humanidad para incrementar o reducir sus condiciones inseguras, producto de la desarmonía entre sociedad y la naturaleza y la sociedad consigo misma.

Como una estrategia de afrontamiento de las crisis globales, se requiere urgentemente integrar dentro de la agenda de acción, dos temas emergentes del mundo moderno: la resiliencia y el liderazgo. Estos, al ser comprendidos integralmente se convierten en un instrumento poderoso para enfrentar los desafíos individuales, comunitario y organizacionales.

El manejo integrado de los conceptos de resiliencia y liderazgo, se conecta a si mismo con los compromisos establecidos entre 2015 y 2016 por los países a escala mundial, para impulsar cinco acuerdos que definen el futuro de la humanidad en las próximas décadas. Estos acuerdos se centran en la reducción de desastres, desarrollo sostenible, el cambio climático, la nueva agenda urbana y la acción humanitaria. Todos con un propósito en común, la resiliencia. Este constituye el teto para los líderes en resiliencia del siglo XXI, quienes, desde una visión sistemática, deberán tejer una misma trama los nuevos paradigmas y modelos mentales.

A escala global, la referencia conceptual y política más importante en materia de riesgos y desastres es el marco de Sendai para la reducción de riesgo de desastres 2015-2030. Este acuerdo hace un llamado todos los sectores públicos, privados y a la sociedad civil en su conjunto, para aunar esfuerzos en el desarrollo de acciones que fortalezcan las capacidades humanas, sociales, financieras, físicas y naturales. Es decir, impulsa el fortalecimiento de la resiliencia, como base fundamental para la sostenibilidad, en un mundo en riesgo, mal desarrollado y con graves crisis humanitarias, en un contexto de clima ambiente.

Es así como la resiliencia, fortalecida desde lo local para impactar lo global, es la herramienta requerida, tanto a nivel individual como organizacional, para ejercer el nuevo liderazgo del siglo XXI. Es el pretexto para conectar lo que históricamente ha desconectado: el riesgo y el desarrollo como temas de una misma agenda. En efecto, la construcción de la resiliencia suscita un diálogo que busca transformar las relaciones entre la sociedad y la naturaleza y entre la sociedad consigo misma, es decir, avanzar hacia la sostenibilidad.

Esta es una invitación a repensar la resiliencia, como un tejido social que emerge de todas y cada una de las acciones, relaciones e intenciones, que se construyen desde la cotidianidad de la vida. Como un acto continuo de creación de conocimiento, de resistencia y de re-existencia, de adaptación positiva y no de conformismo.

En el marco de esta invitación, la resiliencia debe ser liderada desde una perspectiva sistémica que abarque todas las dimensiones del desarrollo, incluso las que incluyen los valores humanos y no exclusivamente con acciones reactivas de crisis (respuesta). Conlleva también la rehabilitación y reconstrucción transformadora, donde se es consciente de que las situaciones adversas no solo le suceden a otros, sino que estas también pueden llegar a la puerta de cada uno. El cumplimiento de este reto pasa por afrontar el presente, valorando los aprendizajes del pasado (en retrospectiva) y reorientando el futuro (en prospectiva) de los territorios.

Este libro contiene dos partes, la primera centrada en la definición del nuevo paradigma de la resiliencia, y la segunda enfocada a plantear su relación con el liderazgo del siglo XXI. En la primera, se trata la resiliencia desde diversas perspectivas que enriquecen su conceptualización. Aunque este término es ampliamente utilizado en la actualidad, su carácter emergente amerita que sea necesario abordarlo desde múltiples enfoques para captar la verdadera esencia y dimensión. La resiliencia es explorada aquí desde diferentes tópicos, como centro actual de consenso en el marco de hacer ciudades más sostenibles ante el cambio climático. En esta parte se desarrollan reflexiones sobre la resiliencia desde varias perspectivas, tales como: la resiliencia como paradigma, la resiliencia es para la vida, la perspectiva sistémica de la resiliencia, la resiliencia como propiedad emergente. Se explora el concepto de resiliencia como capacidad y resiliencia como acto inicialmente individual, así como el proceso de creación y recreación de la resiliencia.

Más adelante, se plantea que para comprender la resiliencia primero hay que entender el riesgo. Se propone para ello un dispositivo pedagógico que se denomina la aritmética del riesgo. Se aborda adicionalmente, la resiliencia y vulnerabilidad como dos caras de una misma moneda y se establece la relación de la resiliencia como propósito común de cinco acuerdos globales. De la misma manera, se exponen los desafíos en la construcción de la resiliencia, de lo global a lo local. Finalmente se conceptualiza la resiliencia como puente entre el riesgo y el desarrollo, los cuatro momentos en la construcción colectiva de vida y el significado de la resiliencia territorial.

La segunda parte, establece la urgencia de trabajar la resiliencia como la axial del nuevo liderazgo del siglo XXI. Se plantea la necesidad de romper paradigmas y modelos mentales sobre los conceptos de riesgo, desastre y desarrollo, en un clima cambiante y con graves crisis humanitarias. Estas reflexiones motivan al abandono de una zona de confort, para avanzar hacia una zona de los grandes retos, que implica una transformación lo que se cree y lo que se hace.

Asimismo, se efectúa una conexión entre liderazgo y la resiliencia como un eje fundamental del crecimiento individual y organizacional. Se definen las características del líder en resiliencia y las diez cualidades para serlo. Aquí se explora la necesidad de ser, el conocer y el hacer, que apoyen la resolución pacífica de los nuevos conflictos sociedad –naturaleza y sociedad- sociedad. Como dispositivo o herramienta de trabajo del líder, se presenta la educación y pedagogía en resiliencia como base del nuevo liderazgo. Se reflexiona sobre como el cambio constituye la gran constante para ejercer el liderazgo y la resiliencia. Y finalmente se establece el rol del líder en resiliencia como motivador de soluciones resilientes frente al cambio climático.