“No es solo un beso” - INCIDE
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02 Jul “No es solo un beso”

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En esta entrega hablaré de la otra cara de una moneda que tiene un canto muy delgado. Es una historia que puede surgir hasta en las mejores familias y dentro de los mejores ambientes laborales, empresariales y gremiales.

En esta entrega les compartiré una reflexión de mi querida amiga Mónica Paredes Rodríguez que es madre, esposa, amiga, pero, sobre todo una bella y fuerte mujer. Muy acertados sus comentarios, con los que concuerdo y que comparto con ustedes.

En la película de Buzz, aparecen las aventuras de un explorador espacial que hace viajes interestelares y mientras que para él esas expediciones duran sólo 4 minutos, para el resto de las personas significan 4 años de sus vidas.

Para lograrlo, crean un personaje de gran personalidad y muchas cualidades.  Es una colega de Buzz la que, en ausencia del intrépido explorador, permanece en el planeta mientras él realiza esas incursiones espaciales. Así, es Buzz el único que se mantiene “joven” y el resto de las personas “en tierra” envejecen según la naturaleza habitual del tiempo.

Buzz regresa solo de su primera misión, y nota un anillo en la mano de su amiga; ella tranquilamente le dice que “conoció a alguien y que ya están comprometidas”.

Él le dice que quiere conocerla y ella contesta que “después habrá tiempo para eso”.

Así de simple, Buzz hacer ver  a millones de niños que lo quieren y admiran en todo el mundo que, como lo más normal de la vida, una mujer se une a otra para formar una familia.

Él nuevamente sale a otra misión especial, y al volver (habiendo pasado los 4 años reales), ella le da la sorpresa de estar embarazada. No se resuelve ¿cómo se embarazó?

En nuestra biología humana eso no es posible en una pareja de mujeres; los niños, buscadores de respuestas por naturaleza, conocerán sobre los vientres subrogados, fertilización in-vitro, otro hombre que se “preste” para embarazar… como si fueran procedimientos normales y aceptables.

“¡Claro! La amiga de Buzz lightyear así lo hizo, debe estar muy bien.”

Llega un tercer viaje, al volver, ella abre la puerta de su “cabina” y allí está su pareja y su niño.

Siguiente viaje, el hijo creció y ahora a su vez tiene abrazado a su pareja; la amiga de Buzz se ve mayorcita y es cuando sucede el beso de la pareja gay. Casual, de una pareja que se saluda.

Siguiente viaje: ella aún más viejita.

Hasta que, finalmente, después de uno de sus viajes ya no la encuentra, en cambio ve un video en el que ella se despide de Buzz, también sale su nieta, y abuela y nieta le dejan un emotivo mensaje grabado.

La película sigue y esa niña aparece más adelante como un personaje importante y con mucha personalidad y con un gran recuerdo de su abuela.

No se trata aquí de hacer un resumen de la película. La familia gay que muestran es la única familia que aparece en toda la película.

La cereza del pastel es proyectar que una nieta de esa pareja crecerá: positiva, feliz, llena de cualidades, superando conflictos como cualquier ser humano y que crecer en uniones de homosexuales es igual que formarse en familias de mamá y papá.

Al final de la película, aparece una persona en silla de ruedas (10 segundos, en la esquina inferior izquierda). Quizá para cubrir la “cuota” de real diversidad que pretenden tener en las producciones cinematográficas “modernas”.

No pretendo decirte qué es lo que tú debes decidir o pensar respecto a esta película. A mí me queda claro que las mentes de los pequeños, a costa de recibir estas historias se verán moldeadas, sin necesidad de hacerlo mediante escenas violentas, usando en cambio un método mucho más sutil: envuelto en sonrisas y grandes personalidades, sembrando así en las pequeñas mentes algo que no es real ni natural.

Estoy a favor de respetar a todos en sus formas de pensar. Pero no me parece respetuoso para los niños pretender influirles con este tipo de enfoques, por medio de películas diseñadas para ellos.

Tampoco creo saludable exponernos a violencia o escenas “sexosas” que incluyen otras muchas películas, hechas también de manera que ellos quieran ver: porque son de aventura y héroes que admiran, pero que al mismo tiempo los exponen innecesariamente a excesos que no es necesario “consumir”.

Cuidemos la mente y corazón de nuestros pequeños y la de todos.

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Ana Lidia Moreno Ríos

Licenciada en Letras. Asesora financiera, inmobiliaria y de seguridad patrimonial. Directora de TS Bienes Raíces. Miembro de ASAIS y MULIV. Agente de RGA Promotoría. Colaboradora de Semanario Primera Plana en materia inmobiliaria, Ex Presidenta de AMPI Hermosillo (creadora del Foro Inmobiliario)  y miembro del Consejo Técnico de Consejo INCIDE, A.C.
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