Historia Contemporánea de los Desastres - INCIDE
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13 Jun Historia Contemporánea de los Desastres

México es uno de los países que por su ubicación geográfica, tiene mayor exposición a fenoménos o amenazas de origen natural, tanto geológicos, como hidrometereológicos. En lo que refiere a los fenómenos geológicos, nuestro territorio tiene un alto historial en eventos sísmicos por estar ubicado en lo que se denomina el Cinturón de Fuego del Pacífico o también conocido como Anillo de Fuego, donde hay una gran actividad volcánica y sísmica la cual ocurre a diario y en más de un sitio a la vez debido al número de volcanes que lo componen. En el Cinturón de Fuego del Pacífico se concentra el 75% de los volcanes del planeta, incluye más de 450 estructuras volcánicas, y se registra el 90% de la actividad sísmica a nivel mundial. El 81% de los sismos más grandes se han originado a lo largo de esa zona.(1)

La Ciudad de México varios de los sismos más emblemáticos y con mayores daños ha sido su escenario por sus efectos destructivos, por ejemplo, se cuentan los sismos de San Epifanio en noviembre de 1835, uno de los más fuertes acaecidos el 19 de junio de 1858, el famoso temblor maderista, precisamente el día que Francisco I. Madero entró triunfante a la capital del país, también el movimiento telúrico de julio 28 de 1957 con la caída de icónico “Angel de la Independencia”, y los dos grandes sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017.

En el presente artículo, nos centraremos en el sismo de 1985, no solo por sus efectos o intensidad y magnitud, sino por los daños generados, personas fallecidas, así como la respuesta de la sociedad civil que sobrepasó la capacidad del estado mexicano de un gobierno que quedó pasmado ante la magnitud de los daños. Este sismo ocurrió el 19 de septiembre de 1985 a las 7:19:47 a. m. Las causas fueron, por dos rupturas que se generaron en la zona de subducción de las placas de Cocos y Norteamérica, con una diferencia de 26 segundos. De acuerdo a los estudios científicos llevados a cabo, se determinó que la magnitud fue debido a que el área de contacto que entró en movimiento fue estimada en 170 km de longitud por 70 km de profundidad y en cuanto a su magnitud, fue determinado en los 8.1; la zona de ruptura fue ubicada en los límites de los estados de Michoacán y Guerrero; la duración de la fase sensible del evento fue aproximadamente de 40 segundos en la zona epicentral. Se trató de un terremoto trepidatorio y oscilatorio, que tuvo su epicentro en las costas de Michoacán y Guerrero, que también se verían afectadas por la magnitud del fenómeno natural. Durante 120 segundos, la tierra se sacudió con una intensidad que sus habitantes desconocían. (2)

Desde el punto de vista de afectaciones causadas por el sismo en cuestión, tenemos que oficialmente se determinó un total de 4,539 muertos, sin embargo, todavía hay controversia respecto al número de decesos, por lo cual cálculos más confiables elevan el total a cerca del doble de esta cifra oficial. El número de heridos se calculó en cerca de 20,000 y el de familias damnificadas por los daños a sus viviendas en 100,000. Alrededor de 3,000 edificios fueron dañados severamente o colapsaron, considerando que están construidos concreto reforzado y que el epicentro de sismo estaba a 360 kilómetros, lo que nos puede dimensionar la magnitud del mismo.(3)

Se afectó en un 25 % de las instalaciones hospitalarias, las cuales debido a la intensidad y a los daños ocasionados, quedaron inoperables y sin la capacidad para la atención de personas heridas. Más de 200 inmuebles que albergaban centros educativos tuvieron algún tipo de daño en sus edificaciones, estructurales y colapsos, en la parte de las telecomunicaciones de la época, sobre todo la telefonía, se redujo de manera importante. Alrededor de 3 mil personas se quedaron sin los servicios de agua potable por la rotura de las redes de suministro, se estimaron los daños en alrededor de los $ 8,000 millones de dólares americanos.(3)

Ante la envergadura del desastre, el gobierno del entonces Distrito Federal mostró un vació administrativo y de respuesta, el gobierno federal encabezado por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado fue rebasado por la sociedad civil, ante la inmovilidad en las labores de rescate. Los medios y la sociedad volcada en las labores de rescate, cuestionaron la respuesta llevada a cabo a través de ejército mexicano cuya función era resguardar los inmuebles dañados y no al rescate de personas con vida o cadáveres, que en algunos momento llegaron hasta obstaculizar las actividades de los ciudadanos, salvo con algunas excepciones. Fue de tal forma, que el gobierno tomó una campaña publicitara que a la perspectiva histórica tuvo repercusiones negativas, ya que invitaban a los ciudadanos a “regresar a sus hogares para dejar a las instituciones gubernamentales resolver los problemas”.

Posterior a las tareas de la atención de la emergencia, la remoción de escombros y todas las tareas de vuelta a la normalidad, se comenzaron a hacer el recuento de pérdidas y daños. Lo que llevó más tiempo fue la reanudación del servicio de agua potable, que tomó en algunos casos más de dos meses.

Las actividades básicas administrativas del Gobierno y prácticamente la totalidad de los servicios públicos se reactivaron en el transcurso de las diez semanas siguientes a los sismos. Los servicios de salud (25 % del total, 17.406 de camas disponibles de primer y segundo nivel en el Distrito Federal se perdieron. Hasta el 7 de octubre se contabilizaron, en el Hospital General, 46 residentes muertos, más 297 entre pacientes y personal no médico, de acuerdo con cifras oficiales), y educación con alrededor de 650 mil estudiantes afectados y 605 inmuebles educativos dañados fueron posteriormente restablecidos. De todo esto, surgió de forma inmediata la conformación de movimientos sociales populares de damnificados, abanderando las demandas de reconstrucción, la reparación y restitución de las viviendas dañadas por los sismos, para lo cual el Gobierno procedió a elaborar un programa de reparación y construcción de las vecindades beneficiadas por el decreto, conocido como Renovación Habitacional Popular, a cargo del Departamento del Distrito Federal, el 14 de octubre. Sin embargo, el programa se retrasó sustancialmente durante los siguientes ocho meses y no se inició la construcción de una sola vivienda hasta mediados de 1986.

Dentro de los aspectos positivos generados por el sismo de 1985, fueron varios:

  • La creatividad, el dinamismo, la solidaridad y la autonomía que afloraron en la sociedad civil.
  • El esfuerzo de rescate y la atención de emergencia fueron de extraordinarias proporciones, aunque tardaron cerca de 48 horas en organizarse plenamente, por lo que en las horas iniciales se basaron principalmente en una gran respuesta espontánea de la población.
  • El desastre abrió la posibilidad a la comunidad sobreviviente de replantear a profundidad sus sistemas de convivencia y de organizar de una nueva manera su vida cotidiana.
  • Los movimientos populares que detonaron en grupos de la sociedad civil, políticos (cuya cúspide se dio con el Frente Democrático Nacional encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano).
  • El desastre motivó la creación del Sistema Nacional de Protección Civil, entidad que coordinaría las actividades de preparación, atención y recuperación ante desastres. Este sistema tiene unidades en el ámbito federal, estatal y municipal, y cuenta con la participación de instituciones públicas y privadas. La organización y eficiencia del sistema han ido creciendo poco a poco en el tiempo.

Es importante resaltar que del sismo de 1985, surgieron en México diversas iniciativas para crear un organismo especializado que estudiara los aspectos técnicos de la prevención de desastres; el gobierno federal decido establecer en México el Sistema Nacional de Protección Civil, (SINAPROC) dotándolo de una institución que proporcionara el apoyo técnico a las diferentes estructuras operativas que lo integran.

Para su creación se contó con el apoyo económico y técnico del Gobierno de Japón, quien contribuyó en la construcción y el equipamiento de las instalaciones; de igual forma proporciono capacitación a los especialistas nacionales, a fin de mejorar los conocimientos y la organización en lo relativo a los desastres sísmicos.

Simultáneamente, la Universidad Nacional Autónoma de México aportó el terreno en que se construiría dicha institución, proporcionó al personal académico y técnico especializado, e impulsó decididamente los estudios relacionados con la reducción de desastres en el país.

Como resultado de estas tres importantes iniciativas, el 19 de septiembre de 1988 se determina la creación del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED); teniendo el carácter de un organismo administrativo desconcentrado y jerárquicamente subordinado a la Secretaría de Gobernación, quien aporta la estructura organizacional y provee los recursos para su operación. El CENAPRED fue inaugurado el 11 de mayo de 1990.

Conclusión

Basado en el objetivo del presente artículo, a través de la revisión de fuentes bibliográficas y hemerográficas, se llevó a cabo una revisión al prinicipal sismo de la historia comtemporánea, y reviste mayor importancia, ya que a partir de este sismo, y como consecuencia, dio nacimiento a lo que conocemos como el Sistema Nacional de Protección Civil.

Este sismo, históricamente hablando, ya que marca un antes y un después en la sociedad mexicana y en lo que hoy es la Ciudad de México, fue una lección dolorosa de la naturaleza que trajo como consecuencia un cambio estructural en la forma tradicional como el Estado actuaba frente a los desastres y una solidaridad de la sociedad civil volcada en la remoción de escombros y rescate de personas atrapadas y de cadáveres, lo cual se tradujo en una concientización, que llegó a cimbrar las estructuras de poder en las muy polémicas elecciones de 1998, con la victoria muy cuestionada en las urnas, que dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari.

El caso del sismo de 1985, mostró la fuerza de la naturaleza que impactó en la Ciudad de México pero es importante tambien resaltar que fue la corrupción, una de las principales responsables de la catástrofe: reglamentos de construcción que las empresas ignoraron en complicidad con la autoridad, se identificó de los restos, por ejemplo del edificio Nuevo León en Tlatelolco, donde el uso  de materiales menos costosos para abaratar la obra, fueron causa de su colapso. A partir de ahí surgieron marcos regularios más estrictos.

El entorno urbano del entonces Distrito Federal cambió para siempre. Nuevos parques, plazas y unidades habitacionales ocuparon los espacios de las construcciones derrumbadas. El surgimiento de movimientos sociales que impulsaron la  democratización del país; la participación política de la ciudadanía se multiplicó, nuevos grupos políticos y organizaciones no gubernamentales que  surgieron para relevar y combatir muchos de los males del sistema político nacional en materia de transparencia, rendición de cuentas y en lo electoral.

No sólo se asomaron los primeros esfuerzos para construir una cultura de prevención y protección civil, sino que inició el desarrollo institucional para prevenir y mitigar los efectos de los desastres de origen natural.

Bibliografía

(1)Gobierno de México; Centro Nacional para la Prevención de Desastres; Blog. “En el Cinturón de Fuego del Pacífico”. https://www.gob.mx/cenapred/es/articulos/en-el-cinturon-de-fuego-del-pacifico-la-actividad-sigue-siendo-normal?idiom=es
(2)Allier Montaño E. Memorias imbricadas: terremotos en México, 1985 y 2017. Revista Mexicana de Sociología [online]. 2018, volume 80, n.spe, pp.9-40. ISSN 2594-0651.  https://doi.org/10.22201/iis.01882503p.2018.0.57772.
(3)Ferradas Pedro. La memoria también es porvenir: Historia Mundial de los Desastres. Soluciones Prácticas; Ayuda Humanitaria y Protección Civil. (2015). Lima Perú, Primera Edición. Capítulo 9 “Los desastres entre 1900 y 1990, sección 9.2 (pp. 289 – 292)

LUIS FAUSTINO MORA BRITO

Presidente de la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia, A.C.

https://www.linkedin.com/in/luis-faustino-mora-brito-61229127/

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