Res, non verba. - INCIDE
20621
post-template-default,single,single-post,postid-20621,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-8.0,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

13 Ago Res, non verba.

Existen dos razones principales por las que las sociedades progresan, la primera es, sin duda, la aplicación del conocimiento en herramientas que faciliten la vida de las personas, esto es, la tecnología, definida como la aplicación práctica del conocimiento científico.

La segunda, y no por ello menos importante, es el respeto a las reglas del juego, es decir, el marco jurídico y legal en la que la comunidad sienta las bases para evitar que impere la depredación y el salvajismo entre los seres humanos y las instituciones que él mismo crea, esto, es definido por los juristas, el Estado de Derecho.

Los alcances en éstas dos vertientes de las capacidades humanas, permiten en mayor o menor medida, incrementar la calidad de vida de quienes conforman las sociedades; es así que tenemos que entender que las mismas son actividades complementarias, las cuales están en constante proceso de actualización y de mejora continua.

Así, podemos ver como los sistemas de producción cada vez son más eficientes, como se desarrollan aplicaciones tecnológicas más modernas, ágiles y sustentables, aprovechando diferentes fuentes de energía y creando mecanismos que maximizan las capacidades productivas. También podemos observar cómo las sociedades van elaborando andamiajes legales e institucionales para solventar necesidades de orden, de equidad y de justica social para que la sociedad avance.

Hemos visto en los últimos meses un esfuerzo, por decir lo menos poco común e insólito, de todas las naciones y pueblos a nivel mundial, de atender un fenómeno de impacto para el que nadie estaba preparado. Ni la tecnología estaba lista para dar respuesta y organizar un control eficiente, tener una respuesta inmediata de contención o mucho menos una cura en el tiempo deseado, ni las leyes que son para darle orden a la sociedad, se encontraban preparadas para atender las reacciones, sobre todo a las restricciones sobre las libertades ganadas, de las que como individuos y sociedad hemos tenido o nos han impuesto.

No existe otra vía más que la educación para resolver ésto, y aquí cito la máxima de Kaoru Ishikawa, “la calidad empieza en la educación y termina en la educación” y cuando vemos como los pronósticos económicos, las bolsas, los mercados y los índices de calidad de vida se desmoronan ante nuestros ojos, y se visualiza la derrota, la muerte, la zozobra, la inseguridad y peor aún, aumenta la indiferencia y normalizamos la descomposición del tejidos social, no debemos simplemente añorar el pasado o sentarnos a esperar a que alguien, quizá “el gobierno” , o  “las empresas” resuelvan éstas crisis de salud y de economía. Tenemos que hacerlo entre todos.

 El Estado, por definición, lo compone Territorio, Sociedad y Gobierno, es decir, cuando alguien grita ante una tragedia “fue el Estado”, está diciendo en realidad, hemos sido todos. Cuando alguien espera a que el Estado actúe, no sabe quizá que el primer paso lo puede dar él mismo, puesto que, por definición, todos somos parte del Estado.

No podemos desmarcarnos, de ninguna manera, de la responsabilidad de nuestros propios resultados como sociedad, y no solo eso, tenemos que realizar acciones concretas que nos lleven a una mejor organización social que cumpla el propósito principal, que es el de crear un entorno que mejore la calidad de vida y permita oportunidades para todos, es imperativo trabajar para reestablecer el tejido social y el actualizar el concepto de voluntad general de Rousseau.

Evaluar lo que ha funcionado y cambiar lo que no ha funcionado por algo que sí funcione. Si una mejor tecnología es más eficiente, transitar hacia ella, si una ley ya no funciona, abrogarla y crear una que sí lo haga, si un modelo educativo ya es obsoleto, proponer uno que tenga mayores oportunidades de funcionar, si hacen falta instituciones nuevas, crearla. Y no es simple retórica, ni pretendo que sea éste texto un recuento entusiasta y aspiracional, no, la idea es que reflexionemos para proponer nuevos modelos y herramientas para adaptarnos a ésta nueva realidad.

No nos hemos dado cuenta quizá, de la necesidad e importancia de que vuelvan las clases de civismo a la educación básica. En mi opinión, son clave para fortalecer la empatía y la responsabilidad de cuidarnos y respetarnos entre todos dentro de nuestra sociedad, finalmente ese es el objetivo principal por el cual conformamos las naciones y la sociedad civil.

En el análisis de las leyes, normas, estructura y tecnología de la propiedad en condominio con las que he trabajado en los últimos años, identifico claramente, que en realidad lo podemos resumir como la organización de un micro entorno como ventaja competitiva que permite, mediante el uso de herramientas tecnológicas y reglamentaciones específicas, una evolución más avanzada de la organización social para incrementar los beneficios de quienes participan en ésta convivencia específica. Sin embargo, me es imposible no aspirar a transitar el modelo del micro entorno al macro entorno (ciudad, país) al cual, como sociedad, tenemos la capacidad de convertir y mejorar para darle mayor valor y orden a nuestra calidad de vida. Hay que ponernos de acuerdo y privilegiar las coincidencias.

Acciones sencillas pero específicas que fortalezcan las medidas que sí sabemos hasta el momento funcionan, para salir adelante en éste episodio de Ripley en el que se ha convertido el 2020. Respetar al vecino, al ciudadano de enfrente de mí en la fila, cuidarme, cuidar a los míos, pero también al que no conozco, usar mi cubreboca, no tirarlo en la calle, no exponer a otros, ser responsable. Nos lo enseñaron en casa y en la escuela, a guardar silencio cuando otro hable, a tomar distancia, a respetar a los mayores, a compartir, a capacitarnos, a preguntar cuando no sabemos y a instruir si tenemos la posibilidad de hacerlo. No hay otra vía para salir de esta situación adelante, hagamos lo que en nuestras manos sí esta y colaboremos de manera responsable para que nuestra colonia, nuestra ciudad y nuestro Estado transite hacia mejores condiciones, nadie lo va a hacer por nosotros.

No lo vamos a lograr si lo hacemos unos cuantos, la situación requiere que la gran mayoría se sume y se adapte. Explotemos las ventajas tecnológicas, seamos más productivos, hay una oferta impresionante de capacitación gratuita en internet, ya existía desde antes, pero hoy hay más, y es fácil aprovechar y encausar bien el tiempo, incluso la capacitación especializada está más disponible y asequible.

Desde el área que nos toque desenvolvernos podemos involucrarnos y comprometernos con los colegios profesionales, con las organizaciones civiles, con los grupos empresariales, con la academia e incluso con los organismos de gobierno y los grupos religiosos, pero hay que participar, porque solamente juntos vamos a poder salir adelante a tiempo.

No vamos a ser resilientes por más que escuchemos la palabra resiliencia y la veamos pegada hasta en las paredes de los comercios, si no participamos activamente y nos volvemos parte de la solución. Hechos, no palabras. Tenemos que tomar acción, porque no es normal que diario mueran 660 personas solo en nuestro país. DIARIO, solo de Coronavirus, no normalicemos la tragedia. Colaboremos en nuestras capacidades para abatir ésta tragedia mundial.

La propiedad en condominio es un mecanismo técnico jurídico, que permite crear sinergias las cuales redundan en incrementar los beneficios sociales que tienen los condóminos, es decir los dueños que participan en éste régimen de propiedad especial que combina la propiedad privada con la copropiedad, bajo lineamientos muy específicos. Son micro entornos que funcionan, que han trascendido como modelo de hacer equipo y lograr más. Fortalecer las ventajas competitivas, trabajar juntos, lograr mantener el órden es en beneficio propio y de los demás. Hay mucho que aprenderle al régimen de propiedad en condominio, porque finalmente, podemos extrapolarlo como caso de éxito hacia nuestra ciudad, posteriormente a nuestra entidad y a nuestra nación.

El modelo funciona, de eso no hay duda, pero funciona cuando se cumplen las reglas y los involucrados cumplimos y jalamos parejo, cuando somos más ciudadanos comprometidos, cuando hay más civismo, gracias a que las reglas son claras y funcionales, cuando nos ponemos de acuerdo para que a todos nos vaya bien y estamos con la disposición de adaptarnos a las nuevas necesidades. Cuando le ayudamos al Administrador cumpliendo con nuestras responsabilidades y obligaciones.

Si tiene dudas, pregúntele a al experto, pero también hay que apelar al sentido común, sobre todo a preguntas sencillas como, ¿se puede usar las áreas comunes? Pues hay que preguntarnos, ¿si las usara el condómino vecino como yo pretendo usarlas me afectaría?, si la respuesta es sí, no lo hagas. Hay que tener en perspectiva que hay que privilegiar la empatía, pero sin abandonar la razón y apostándole siempre al respeto.

Hay que hacer, no solo decir lo que se tiene que hacer. Porque una idea sin acción, es solo una buena intención. Y decían los abuelos que de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno. Somos mucho más que eso, somos una gran ciudad y una gran nación. Vamos haciendo lo que nos toca.

José Alberto Vélez Véjar

josevelezvejar@hotmail.com

Es Ingeniero Industrial por el Tecnológico de Hermosillo, cuenta con Maestría en Ciencias en Ingeniería
Industrial con especialidad en optimización de procesos, especialidad en Valuación Inmobiliaria y
estudios de Doctorado en Administración Pública especializado en reglamentación de Condominios.
• Responsable del Comité de Bienes Raíces de la Comisión Sonora-Arizona.
• Director de Relaciones Inter institucionales y logística del Instituto Catastral y Registral del Estado de
Sonora.
• Miembro del Colegio de Valuadores Profesionales del Estado de Sonora y del Instituto Mexicano de
Valuación de Sonora, A.C.
• Miembro de la Federación Mexicana de Edificios y Condominios, FEME.
• Consejero para la elaboración de la Ley de propiedad de inmuebles en Condominio para el Estado de
Sonora, la Ley Catastral y Registral del Estado de Sonora, la Ley de Ordenamiento y desarrollo urbano y el
proyecto de Ley de Asesores Inmobiliarios, junto al Centro de Investigaciones Parlamentarias del
Congreso del Estado de Sonora.
• Catedrático de la universidad de Sonora en el Diplomado de Profesionalización de Agentes Inmobiliarios
para la obtención de la Licencia Inmobiliaria.
• Asesor y afiliado Institucional del Consejo de Asociaciones Inmobiliarias del Estado de Sonora.
• Miembro de Grupo Madrugadores de Hermosillo A.C.
• Consultor sobre leyes relacionadas al sector inmobiliario para la Secretaría de Economía, la medición
Doing Business del World Bank.
• Director General de Servicios Informáticos del Instituto Catastral y Registral del Estado de Sonora del
2009 al 2015.

  • Se permite el uso, distribución y difusión del contenido publicado en  http://consejoincide.org/  toda vez que se cite la fuente, al autor, se vincule al artículo en nuestro sitio web y se mantenga la intención del contenido.